Buscar este blog

viernes, 24 de agosto de 2012

La Educación Prohibida - Película

La Educación Prohibida es una película documental que se propone cuestionar las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visibilizando experiencias educativas diferentes, no convencionales que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo.
La Educación Prohibida es un proyecto realizado por jóvenes que partieron desde la visión del quienes aprenden y se embarcaron en unainvestigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas. La película fue financiadacolectivamente gracias a cientos de coproductores y tiene licencias libres que permiten y alientan su copia y reproducción.
La Educación Prohibida se propone alimentar y disparar un debate reflexión social acerca de las bases que sostienen la escuela, promoviendo el desarrollo de una educación integral centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje.

Si querés saber más sobre la película, visitá el Sitio Oficial



lunes, 26 de marzo de 2012

Nuevas configuraciones familiares: madres solas


Más de 3.000 mujeres por año tienen hijos sin estar en pareja

Por Mariana Iglesias


Perdieron a su compañero durante el embarazo o hicieron tratamientos de fertilidad por su cuenta. La cifra es de Capital y subió casi 3 veces en 30 años. Hoy, 1 de cada 10 bebés que nacen no tienen a su papá al lado.


En una pareja siempre hay que negociar, debatir, acordar. Cuando hay hijos de por medio, más aún. El pediatra. El colegio. La ropa. La comida. Las vacaciones. Los horarios. Los juguetes. Todo es materia de opinión. A veces es tal el desgaste que aparece la fantasía de que todo sería más fácil si fuera uno solo el que toma todas las decisiones, así sin más, sin tanta necesidad de conciliación. Pero, se sabe, la fantasía no tiene nada que ver con la realidad y la monoparentalidad es bastante compleja. Lo dicen las propias mamás que están solas. Son muchas. En la ciudad, sólo durante el año pasado 3.000 mujeres tuvieron hijos sin un compañero a la vista.La última Encuesta Anual de Hogares porteña dice que el 8,1% de los bebés que nacieron en 2010 tiene madre soltera. Soltera de sola. (Las que no están casadas legalmente pero sí en pareja son el 40%). Victoria Mazzeo, jefa del Departamento de Análisis Demográfico de la Dirección General de Estadística y Censos dice que “en 1980 era de 3,6% la incidencia de las madres solteras en la fecundidad de la ciudad, y en 1993 de 7,4%, casi el doble”. Explica que las solteras son mayoría entre las menores de 25 años. Mirando las estadísticas, se ve que la maternidad en soledad vuelve a crecer entre los 35 y 39 años, por los tratamientos de fertilización asistida . Si hablamos de toda la Argentina, en 1985 las madres solas eran el 6,7% y hoy son casi el 15%. “La monoparentalidad alcanza a una de cada cinco familias, es una tendencia en alza y tiene rostro de mujer: casi nueve de cada diez hogares monoparentales tienen a una madre en su jefatura y en los últimos 25 años su participación se duplicó ”, sostiene Pablo Roviralta, presidente de la Fundación Observatorio de la Maternidad. Habla de las “tres patologías sociales que incidieron en la monoparentalidad: el enrarecimiento del noviazgo, el establecimiento de las uniones de hecho y e l crecimiento de la mortalidad matrimonial ”.“Este fenómeno ya no es exclusivo de las madres en situación de pobreza sino que se extendió entre las de sectores medios y medios altos ”, asegura Carina Lupica, autora de “Madres solas en la Argentina. Dilemas y recursos para hacer frente al trabajo remunerado y al cuidado de los hijos”, publicado por el Observatorio de la Maternidad. Explica que el 86,5% de las madres solteras trabaja, contra el 56,8% de las casadas . (Son las principales proveedoras económicas: 86,2% del ingreso del hogar contra el 40% de las casadas). No pueden elegir si trabajar o dedicarse con exclusividad a los hijos. La necesidad de dinero es crucial. Por eso, se insertan en puestos laborales de escasa calidad, lo que condiciona sus ingresos, perjudicando su calidad de vida. “Sus hogares no logran salir de la situación de vulnerabilidad en la que viven: una de cada dos madres solteras son pobres”, dice Lupica.Los económicos no son los únicos problemas de estas madres. “Enfrentar la maternidad en soledad representa un desafío. Llevar adelante la crianza, desde la gestación pasando por el proceso escolar, la alimentación, la salud y la vida social. El riesgo es quedar sobrecargada en el rol materno –a veces movida por sentimientos de culpa o exceso de responsabilidad-, dando lugar a procesos ‘tóxicos’, quedando atrapada, sin desarrollar otros aspectos de la vida. Depende de la edad de los hijos, y de si es una opción la crianza en soledad o deviene de una obligación al no estar su pareja acompañándola”, dice Patricia Alkolombre, psicoanalista, autora de los libros “Deseo de Hijo. Pasión de Hijo” y “Travesías del cuerpo femenino”.Para Andrés Rascovsky, presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina, “la ausencia de un padre es difícil de completar.El padre es imprescindible. El triángulo es sano. Si la mamá deja de ser mujer se crea un vínculo patológico. Las mujeres que van a un banco de semen directamente prescinden de los hombres, arman un mundo sin hombres”.No todo es negativo: “Si la mamá es consciente de las necesidades del hijo y se rodea de una red de apoyo, puede funcionar”, dice Rascovsky. “Es diferente crecer sólo con la madre, pero el problema no es ese sino cómo se entiende a medida que se crece que son una familia diferente -sigue Alkolombre-. La contención de los adultos a cargo es vital para albergar los distintos momentos evolutivos, algunos serán felices, otros críticos”. Como en cualquier familia.
Fuente: Diario Clarín 25 de marzo de 2012

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El duelo, un proceso que tiene sus tiempos



Por José Abadi - Psiquiatra, Psicoanalista Y Escritor
En ocasión del fallecimiento de Néstor Kirchner







No cabe duda que estamos frente a una pérdida de una magnitud particularmente significativa y que involucra no sólo a sus relaciones más íntimas sino también con características específicas a toda la sociedad que conforma esta nación.

Dicho de un modo más directo: un duelo que con distintos matices afecta a todos.

Es importante aclarar que un duelo es un trabajo (se llama trabajo de duelo) y que durante determinados períodos moviliza diversos sentimientos, ideas y representaciones en los deudos que padecen su partida. La intensidad de todo aquello que puebla este camino, en condiciones habituales, como es lógico suponer, irá variando con el correr del tiempo.

En un primer momento , el más agudo, lo que predomina es la angustia y un dolor que no puede terminar de aceptar la realidad de lo sucedido , Y, cuando se produjo de un modo inesperado y sorpresivo, no sólo se acentúa la perplejidad y el desconcierto, sino que puede adquirir la fisonomía de un shock traumático.

Un trauma es un impacto que por su cantidad y calidad no puede ser elaborado y manejado por quienes lo sufren de un modo que convencionalmente llamamos normal, sino que permanece enclavado como un cuerpo extraño que a lo largo del tiempo irá manifestándose a través de distintas alteraciones que necesitan ser trabajadas para poder superarlas.

Pero, continuando con el transcurrir del duelo, digamos que con posterioridad a ese primer momento, comienza a darse en el mundo interno de cada uno la aceptación de esa pérdida y, por lo tanto, un reacomodamiento al imperativo de esa nueva realidad. Este conjunto se da de un modo paulatino como distintos pasos de un proceso que, por supuesto, en la práctica no presentan la prolijidad lineal de una descripción teórica.

En un principio, el llanto exclama la imposibilidad de admitir lo que se ha ido e intenta angustiosamente y mágicamente recuperarlo; cuando luego la verdad se impone aparece aquella tristeza que impregna la vivencia de pérdida que se expresa en el trabajo del duelo como una ausencia, y finalmente, en último término se aloja en el alma como un recuerdo que acompañará por el resto del camino. La memoria es ese terreno privilegiado que nos protege del desamparo y del vacío inicial para dotarnos a los seres humanos de esa inmortalidad simbólica que la muerte no puede doblegar.

Si bien un proceso de duelo nos enfrenta con los límites de nuestra condición humana y lo imprevisible de la vida, también es cierto que puede resultar junto al inevitable dolor y tristeza, una experiencia que nos permita crecer internamente y repensar mucho de lo que dábamos por sentado con anterioridad.

A veces el paisaje de nuestra existencia toma una disposición que nunca hubiéramos imaginado y se abren puertas de comprensión de uno mismo y del semejante que nos enriquecen y nos fortalecen.

Es, sin duda, impacto, movimiento y cambio.

La calidad que adquirirá dependerá del trabajo de cada uno.

Un vínculo importante no tiene un sólo significado sino varios y es de gran ayuda transitarlos y explorarlos, si queremos un resultado saludable. Yo diría que es casi indispensable. Los lazos auténticos y profundos no se evaporan. La memoria y la historia se encargan de resguardarlos.

jueves, 30 de septiembre de 2010

lunes, 30 de noviembre de 2009

domingo, 22 de noviembre de 2009

Para reflexionar... acerca de las apariencias















lunes, 2 de noviembre de 2009

Felipe va a la escuela